un niño
que hace poco
aprendió a trepar un árbol,
golpeó mi puerta
mientras otro
con tono avergonzado
lo intentaba disuadir
-Se me cayó una gomera en su jardín-
dijo.
Al llegar al patio
no había gomera
pero una bolsa: un saché de leche
vacío, cubierto de barro
Su interior escondía
una cosa marrón,
viciosa y putrefacta
que pude oler a distancia
Y así ví de cerca
la muerte presentándose
el poxi se consigue fácil
que hace poco
aprendió a trepar un árbol,
golpeó mi puerta
mientras otro
con tono avergonzado
lo intentaba disuadir
-Se me cayó una gomera en su jardín-
dijo.
Al llegar al patio
no había gomera
pero una bolsa: un saché de leche
vacío, cubierto de barro
Su interior escondía
una cosa marrón,
viciosa y putrefacta
que pude oler a distancia
Y así ví de cerca
la muerte presentándose
el poxi se consigue fácil
un saché de leche vacío
es un gran contenedor
Pienso en el discurso ético
desde el juicio que
nunca conoció el frío o el hambre
y siempre tuvo el delantal
blanco, perfumado
Y a su vez, tengo miedo.
Les devuelvo con violencia su veneno
hacia el otro lado de la pared
y ahora es toda mi decisión
que vuelva a tocar sus manos,
pequeñas manos
Estoy en la cocina
y pienso
cuántas resignaciones voy a juntar,
cuánta cobardía puedo naturalizar,
cuántas cabezas se queman como papel,
cuántas voces son cenizas
y nadie nunca las oyó,
nadie
también soy yo.
Pienso en el discurso ético
desde el juicio que
nunca conoció el frío o el hambre
y siempre tuvo el delantal
blanco, perfumado
Y a su vez, tengo miedo.
Les devuelvo con violencia su veneno
hacia el otro lado de la pared
y ahora es toda mi decisión
que vuelva a tocar sus manos,
pequeñas manos
Estoy en la cocina
y pienso
cuántas resignaciones voy a juntar,
cuánta cobardía puedo naturalizar,
cuántas cabezas se queman como papel,
cuántas voces son cenizas
y nadie nunca las oyó,
nadie
también soy yo.
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