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domingo, 25 de diciembre de 2016

Sujeto

mientras el dueño
duerme encerrado
se carcome la coraza

¿por qué escapar
del vientre que amasamos?
tantas formas reproduje
que no te supe decir

que en círculos buscaba
el centro
la palabra me pronuncia
y de mí hace una lira

yo no elegí estas manos
ni el pestañeo que deviene
a ver con pausas el movimiento
o la continuidad interrumpida.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Sueño IV: Abstracción.

Por fin le dieron la terrible noticia, la que habían estado esquivando todo ese tiempo.
-Vos no entendés que estoy todo el día yendo de acá para allá. Ahora que me encontraron esta enfermedad no sé qué más hacer. Nunca estás contenta por nada.
 Ana empezó a llorar porque entendió la gravedad del asunto y prefirió callar. Tadeo continúo:
-Pero tengo que seguir adelante.

 Tomó el autopista, creyendo llegar tarde. Cuando llegó al salón, se sentó atrás pero cerca del centro.
Durante la clase se habló de varias cosas y por primera vez fue participativo. Terminó de dar su opinión en un debate y una compañera detrás lo miró fijamente.
-  A vos te pasa algo- Afirmó.
Él enmudeció y se rindió ante su mirar mientras ella sin pronunciar una palabra lo observaba, queriendo entender la totalidad de lo que él era, lo que atravesaba en ese preciso momento.
- Me duelen los ojos. Es una etapa muy dura en tu vida.- Pestañeó con fuerza.
Sus ojos ardían sobre su piel negra brillante de sudor y comenzó a gritar palabras en un idioma completamente desconocido aunque primitivo. El salón se oscureció y pronto todos estaban gritando las mismas oraciones como un coro.
Tadeo sentía que algo le inflamaba el pecho. De repente, silencio otra vez.

-Gracias.- respondió.

 Luego de esa devolución, la clase finalizó.


 



Nota:  Nuestro viaje (Diario de Lucio Herrera) - Bioy Casares.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Caminar por Av. Corrientes me recuerda a vos
Donde te arrastran
El tano reflejo y los bandoneones
el chillido de la línea A,
el gaumont, las calles sin terminar
Las voces frívolas y mudas
Sobre la liviandad
con todo tropezás, hay que esforzarse para flotar

cuánto humo

y sin embargo, nada perfora nadie suscita nada atraviesa

alguna canción de radiohead, acaso
algún abrazo
invento una figura con las mismas propiedades;
si es posible,
alguna sorpresa en esta gran ciudad






intro

Retorcí caras y recuerdos
aunque se inviertan, expuestos
las respuestas se estancan
nunca consigo amarrarlas

todo sonido se desvanece
al primer movimiento
toda vibración expandida
grabada en el viento, dice

que llore, que derrame
las fotografías en sepia
sobre una línea recta
donde aprenda a caminar

las palabras formen ríos
en ritmo y melodía
que cante, que entone
que viva, que dude.




(para artaud cuya poesía tantó me dió)

domingo, 11 de diciembre de 2016

en una huella se esconde
toda la arquitectura de tu tiempo
la grieta de tu voz pende
de un recuerdo

hay un declive a la vista
que la palabra evita
arbitraria, se mitiga
y resiste la herida

tu imagen en pétalos
se pierde entre campanazos
deslizándose sobre risas se confunde
siempre buscando lo que aturde.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Sueño III: Llevá siempre una brújula.

 Deambulo en los pasillos del subte donde el calor y lo blanco de las cerámicas hacen que todo se expanda y uno sienta que engordó o que el techo lo aplasta sin aviso. El ventilador repite el mismo compás, el aburrimiento es atroz. Un tipo me observa, sé que su mirada no busca vertir el mínimo de ternura sobre la mía porque hay fuego y asco en su iris. Me quedo estática y se acerca a decirme groserías, resaltando vulgarmente la voluptuosidad de mi naturaleza femenina. Pienso que yo nunca pedí tener esta forma y tampoco debería sentirlo como un castigo
Tengo miedo, no me animo. Quiero decirle algo pero mi voz no tiene peso. Lleno el diafragma de aire y respondo con agresividad. Él comienza a aproximarse y mis piernas tiemblan. Ahora somos dos ciudadanos comunes y corrientes intentando derribarnos, luchando piernas y brazos por hacer caer al otro. Esto empieza así y yo temo que me encaje un sopapo de aquellos. El hombre es de unos 60, así que no puedo simplemente tirarlo al suelo sin sentir mínima compasión. Mientras conjeturo estas posibilidades, me encuentro de repente en la puerta del baño de hombres con él arrastrándome por las paredes entonces no me deja opción que empujarlo y dejar que su columna vertebral resuene en las paredes de este cuadrado con olor a mierda. Me escapo corriendo observando hacia atrás cómo se queja de sus dolores.
Creo estar a salvo, le hablo a los guardias y aparece él con un sable samurai sin mango y sin filo pero de seguro más alto que él. La gente se enloquece y empezamos a correr como hormigas estúpidas. Saltamos las vallas y cuando vamos a subirnos al subte, éste se marcha. El piso comienza a moverse, nos miramos todos. Somos unos 30.
- Bueno, parece que viajamos en el techo del subte! - Dice una chica con una sonrisa dibujada en su rostro.
 Parece que sí- Pienso. Todos conversan. El miedo me abruma y recuerdo los carteles del tren roca advirtiendo: ''No viaje en el techo del tren''. Siempre pensaba al leerlos ''¿A quién se le ocurriría?''. Ahí estábamos todos pero a salvo. Decido imaginar que no estoy ahí.

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- Acá las cosas son así y nadie se puede ir. Nosotros creemos firmemente en la autodestrucción como mecanismo de conocimiento y camino a la verdad. Si entre ustedes quieren luchar hasta morir, nadie debe impedirlo. Todo se está permitido excepto escapar. El que lo intente, muere.

 Así decía el tipo que me había perseguido en el subte. Era calvo, me recordaba a la tapa de un disco de Iron Maiden. Estábamos en su camioneta traffic y nos explicaba a los novatos cómo sería ahora. ¡Ahora! Ahora entendía las corridas en el subte, sus groserías, su barbaridad, su nihilismo fragmentado en las arrugas de su frente.
 Llegamos a una especie de parque abierto y el cielo es celeste y nublado. El brillo de los pinos y araucarias nos abrazaba y el instinto era correr allí, a lo verde hasta perderse.
Bajé mi mirada y ahí estaba él, solo y cálido. Me senté a su lado y no hablamos. Nos miramos y algo explícito en este intercambio nos hacía sonreír. Agachamos la cabeza y comenzamos a recortar revistas. Inicié conversación:
- yo no... sh..ah... Hola.
Con sus ojos verdes me observó y me besó. Entendí que no era necesario. Seguimos recortando revistas en silencio mientras escuchábamos música.

-¿Qué hacés acá? Tenés que venir con nosotros.
- No me jodan. ¿No ven que acá estoy bien? Nunca me preguntaron si quería ser parte de su secta.

Se miraron el pelado y su compañero sorprendidos. Implementaron diálogos, catarsis, sermones y hasta hicieron un gráfico en una pizarra. Era inútil.

-No tenemos miedo. Nosotros concebimos el tiempo de otra forma. Sentimos todo momento infinito. Todos esos libros de Nietzche que leyeron nos les va a servir de nada. Hay algo más poderoso. Esa es nuestra verdad.

-Pero, Agustina... El chico que te acompaña no es él, si logró complotar en contra del tiempo. Sus ojos verdes no van a brillar siempre así, su pelo rubio oscuro no va a ser siempre suave. ¿No te diste cuenta que es James Hetfield de Metallica? ¿Qué vas a ser cuando sea un viejo barbudo?

Mierda. Lo miré. Era hermoso, no podía verlo de otra forma. Pensaba que su juventud y asombro no durarían demasiado aunque pareciera de otro planeta. Él era otra estrella.
De todas formas, elegí acompañarlo. Seguí recortando revistas.





 Desperté.


¡Qué viejo de mierda!




Nota:
1- Buscar ''The book of souls'' de Iron Maiden.
2-Es culpa de Juanpi que me habló de Megadeth antes de dormir y para mí todas esas bandas van de la mano. Nunca les di bola.

sueño II: el principio y el fin

Se parecía al Acertijo. Con mi equipo salíamos a perseguirlo o al menos esos fueron los pantallazos. Se metía en lugares poco comunes como peloteros ya que él, escurridizo, no tenía dificultades en atravesarlos. Siempre había sido divertido enterarnos que seguía en las suyas y debíamos atraparlo otra vez...
Excepto un día. El lugar no era el mismo, era una fábrica abandonada. Él no era él, su disfraz era mucho más sofisticado; su cuerpo envuelto en negro y sus brazos parecían ser del mismo material que los neumáticos. Su voz cubría cada rincón de la construcción por tanto creíamos que estaba detrás nuestro, dentro nuestro. Dios mío, no sabíamos qué había hecho de él, su cuerpo era más elástico que nunca y no podíamos distraernos mirando para atrás.
Sentíamos que estábamos en una adivinanza, que estábamos a punto de rendirnos porque sentíamos su risa y su presencia atormentándonos, destruyendo desde el núcleo todo plan, todo pensamiento.
Con mi compañera nos miramos, sonreímos, entendimos. Tomamos de sus hilos más finos y comenzamos a enroscar alrededor de su cuerpo. Él gritaba y gemía, su respiración se entrecortaba.
Decidimos que se la agonía se perpetuara y nos fuímos a comer a Mc Donalds.

Sueño I: Alivio.

Discutíamos como nunca, parecían ya no tener salida nuestros discursos, que las palabras nos vencían y dolía. Enfrascados, sentires encuadrados, féculas de expectativas y laberintos viscosos. Detestaba, detestaba interpretarlo y lo quería como siempre pero algo en mí moría segundo a segundo y ya sentía el peso con el calor del combustible en el aire.

Desperté angustiada sabiendo que no nos íbamos a poner de acuerdo pero cuando me hice consciente que estaba aquí, me alivié. Estaba a salvo, acá donde siempre me conocí. Él estaba en alguna otra parte a salvo también.
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La capa de héroe también se deshilacha.
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