Deambulo en los pasillos del subte donde el calor y lo blanco de las cerámicas hacen que todo se expanda y uno sienta que engordó o que el techo lo aplasta sin aviso. El ventilador repite el mismo compás, el aburrimiento es atroz. Un tipo me observa, sé que su mirada no busca vertir el mínimo de ternura sobre la mía porque hay fuego y asco en su iris. Me quedo estática y se acerca a decirme groserías, resaltando vulgarmente la voluptuosidad de mi naturaleza femenina. Pienso que yo nunca pedí tener esta forma y tampoco debería sentirlo como un castigo
Tengo miedo, no me animo. Quiero decirle algo pero mi voz no tiene peso. Lleno el diafragma de aire y respondo con agresividad. Él comienza a aproximarse y mis piernas tiemblan. Ahora somos dos ciudadanos comunes y corrientes intentando derribarnos, luchando piernas y brazos por hacer caer al otro. Esto empieza así y yo temo que me encaje un sopapo de aquellos. El hombre es de unos 60, así que no puedo simplemente tirarlo al suelo sin sentir mínima compasión. Mientras conjeturo estas posibilidades, me encuentro de repente en la puerta del baño de hombres con él arrastrándome por las paredes entonces no me deja opción que empujarlo y dejar que su columna vertebral resuene en las paredes de este cuadrado con olor a mierda. Me escapo corriendo observando hacia atrás cómo se queja de sus dolores.
Creo estar a salvo, le hablo a los guardias y aparece él con un sable samurai sin mango y sin filo pero de seguro más alto que él. La gente se enloquece y empezamos a correr como hormigas estúpidas. Saltamos las vallas y cuando vamos a subirnos al subte, éste se marcha. El piso comienza a moverse, nos miramos todos. Somos unos 30.
- Bueno, parece que viajamos en el techo del subte! - Dice una chica con una sonrisa dibujada en su rostro.
Parece que sí- Pienso. Todos conversan. El miedo me abruma y recuerdo los carteles del tren roca advirtiendo: ''No viaje en el techo del tren''. Siempre pensaba al leerlos ''¿A quién se le ocurriría?''. Ahí estábamos todos pero a salvo. Decido imaginar que no estoy ahí.
------------
- Acá las cosas son así y nadie se puede ir. Nosotros creemos firmemente en la autodestrucción como mecanismo de conocimiento y camino a la verdad. Si entre ustedes quieren luchar hasta morir, nadie debe impedirlo. Todo se está permitido excepto escapar. El que lo intente, muere.
Así decía el tipo que me había perseguido en el subte. Era calvo, me recordaba a la tapa de un disco de Iron Maiden. Estábamos en su camioneta traffic y nos explicaba a los novatos cómo sería ahora. ¡Ahora! Ahora entendía las corridas en el subte, sus groserías, su barbaridad, su nihilismo fragmentado en las arrugas de su frente.
Llegamos a una especie de parque abierto y el cielo es celeste y nublado. El brillo de los pinos y araucarias nos abrazaba y el instinto era correr allí, a lo verde hasta perderse.
Bajé mi mirada y ahí estaba él, solo y cálido. Me senté a su lado y no hablamos. Nos miramos y algo explícito en este intercambio nos hacía sonreír. Agachamos la cabeza y comenzamos a recortar revistas. Inicié conversación:
- yo no... sh..ah... Hola.
Con sus ojos verdes me observó y me besó. Entendí que no era necesario. Seguimos recortando revistas en silencio mientras escuchábamos música.
-¿Qué hacés acá? Tenés que venir con nosotros.
- No me jodan. ¿No ven que acá estoy bien? Nunca me preguntaron si quería ser parte de su secta.
Se miraron el pelado y su compañero sorprendidos. Implementaron diálogos, catarsis, sermones y hasta hicieron un gráfico en una pizarra. Era inútil.
-No tenemos miedo. Nosotros concebimos el tiempo de otra forma. Sentimos todo momento infinito. Todos esos libros de Nietzche que leyeron nos les va a servir de nada. Hay algo más poderoso. Esa es nuestra verdad.
-Pero, Agustina... El chico que te acompaña no es él, si logró complotar en contra del tiempo. Sus ojos verdes no van a brillar siempre así, su pelo rubio oscuro no va a ser siempre suave. ¿No te diste cuenta que es James Hetfield de Metallica? ¿Qué vas a ser cuando sea un viejo barbudo?
Mierda. Lo miré. Era hermoso, no podía verlo de otra forma. Pensaba que su juventud y asombro no durarían demasiado aunque pareciera de otro planeta. Él era otra estrella.
De todas formas, elegí acompañarlo. Seguí recortando revistas.
Desperté.
¡Qué viejo de mierda!
Nota:
1- Buscar ''The book of souls'' de Iron Maiden.
2-Es culpa de Juanpi que me habló de Megadeth antes de dormir y para mí todas esas bandas van de la mano. Nunca les di bola.
Muy bueno!
ResponderEliminar