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jueves, 8 de diciembre de 2016

sueño II: el principio y el fin

Se parecía al Acertijo. Con mi equipo salíamos a perseguirlo o al menos esos fueron los pantallazos. Se metía en lugares poco comunes como peloteros ya que él, escurridizo, no tenía dificultades en atravesarlos. Siempre había sido divertido enterarnos que seguía en las suyas y debíamos atraparlo otra vez...
Excepto un día. El lugar no era el mismo, era una fábrica abandonada. Él no era él, su disfraz era mucho más sofisticado; su cuerpo envuelto en negro y sus brazos parecían ser del mismo material que los neumáticos. Su voz cubría cada rincón de la construcción por tanto creíamos que estaba detrás nuestro, dentro nuestro. Dios mío, no sabíamos qué había hecho de él, su cuerpo era más elástico que nunca y no podíamos distraernos mirando para atrás.
Sentíamos que estábamos en una adivinanza, que estábamos a punto de rendirnos porque sentíamos su risa y su presencia atormentándonos, destruyendo desde el núcleo todo plan, todo pensamiento.
Con mi compañera nos miramos, sonreímos, entendimos. Tomamos de sus hilos más finos y comenzamos a enroscar alrededor de su cuerpo. Él gritaba y gemía, su respiración se entrecortaba.
Decidimos que se la agonía se perpetuara y nos fuímos a comer a Mc Donalds.

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